El bienestar emocional en las personas con Parkinson

27 abril, 2018

Así como la alimentación y el seguimiento de un tratamiento farmacológico son claves para el cuidado de una persona con Parkinson, la salud emocional también juega un papel importante y afecta de manera directa el estado físico de quien sufre el trastorno.

Es normal que, al momento de ser diagnosticado, un torbellino de emociones invada la vida del enfermo y sus seres queridos; dejar fluir y aceptar esos sentimientos son las primeras dos cosas que debemos hacer. No hay mejor forma de enfrentarse a una circunstancia de dicha índole más que expresando todo eso que nos hace sentir; sin importar si se trata de enojo, aflicción, tristeza o incluso negación, debemos darnos la oportunidad de sentir cada una de esas emociones.

Retener sentimientos tan fuertes sólo genera estrés en el afectado, lo que a su vez ocasiona que los síntomas del padecimiento se acentúen. Concentrarse en las fortalezas personales, relaciones afectivas cercanas, expresar todo tipo de pesar, llevar una dieta saludable y practicar la espiritualidad son acciones que ayudarán a sobrellevar los retos del Parkinson.

Trabajando con los sentimientos.

Los síntomas del Parkinson y los efectos secundarios causados por los fármacos recetados para combatirlo pueden generar complicaciones anímicas. Estos cambios de humor alteran la funcionalidad general del cuerpo lo que eventualmente reduce la calidad de vida. La ansiedad y depresión se manifiesta en un 50% de los pacientes con Parkinson, por ello es crucial  atender la salud emocional con el objetivo de evitar este ciclo vicioso de afectaciones físicas y psicológicas. Hablar con el doctor al mando es crucial, pues él podrá recetar los medicamentos pertinentes, además de contactar al paciente y sus familiares con algún grupo de apoyo o terapeuta.

Conservando la esperanza.

Visualizar los aspectos positivos de la vida y trabajar en ellos para hacerlos progresar le dará un giro positivo a la salud emocional de quien lucha contra el Parkinson. Apegarse a las relaciones familiares y amistosas o dedicarse a una afición, sea nueva o antigua, puede brindar paz y tranquilidad cuando la situación se torna complicada.

La confianza en uno mismo es fundamental al momento de encarar la enfermedad. Recordar dificultades del pasado y la manera en que fueron superadas reforzará la capacidad de sobreponerse ante cualquier adversidad que el futuro pueda traer.

Construyendo redes de apoyo.

No se debe subestimar el impacto de tener una red de apoyo sólida en la que sea posible compartir sentimientos y necesidades. Amigos, familiares, conocidos e incluso vecinos están dispuestos a brindar su ayuda, pero en la mayoría de los casos no saben cómo, necesitan una dirección.

Entre más extensa sea esta red, mejor. Tener grupos de personas que den apoyo emocional y puedan ayudar en tareas básicas como la preparación de alimentos previene que un solo individuo cargue con toda la responsabilidad y se abrume.

La espiritualidad.

Poner tu confianza en algún ser divino o la creencia de que existe un poder superior puede ayudar en el proceso de aceptación. Concentrarte en tu misión como individuo, principios morales, la fe en los valores o la idea de que todo es parte de un plan orientado a la realización de un bien común puede traer confort y paz a tu vida. Es importante entender que hay cosas que no podemos controlar.

La espiritualidad es diferente para todos. Algunas personas incluyen la religión, y es importante comprender que son dos cosas muy diferentes y no necesariamente van de la mano. Meditar, rezar y hacer voluntariado son algunas de las acciones que ayudan a las personas con Parkinson a encontrar paz interior, felicidad y la fuerza para luchar contra la enfermedad.

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