Embolia: síntomas y tratamiento

18 febrero, 2020

Una embolia arterial es una enfermedad cardiovascular, es un tipo de infarto cerebral que ocurre cuando un vaso sanguíneo se obstruye repentinamente ocasionando coágulos de sangre poniendo en pausa o deteniendo el proceso del órgano en riesgo.

Puede darse en cualquier parte del cuerpo y siempre vienen ocasionadas por fragmentos de trombo (pequeños fragmentos citoplasmáticos, irregulares, sin núcleo que curan heridas) que se desprenden procedentes de otra localización. La causa más frecuente es la formación de trombos dentro del corazón, habitualmente provocados por arritmias.

No existen distintos tipos  de embolia, sino diferentes localizaciones de la misma por ejemplo: 

Embolia cerebral: que afecta directamente las células cerebro que quedan sin oxígeno y pierden su función, con lo que producen daño cerebral, lo que compromete la vida, o deja secuelas permanentes en el paciente, tales como parálisis o trastornos del habla.

Embolia grasa: aparece cuando se liberan glóbulos de grasa al torrente sanguíneo. Suele estar vinculado con un traumatismo, como una fractura de hueso.

Embolia gaseosa: sucede cuando se liberan glóbulos de grasa al torrente sanguíneo. Suele estar vinculado con un traumatismo, como una fractura de hueso.

Embolia séptica o embolia pulmonar: en este caso un coágulo de sangre se desprende y viaja por el torrente sanguíneo hasta bloquear la arteria pulmonar y causar embolia pulmonar.

Embolia de líquido amniótico: ocurre cuando la mujer está embarazada y  parte del líquido amniótico, el líquido que rodea al feto en el útero, que contiene células o tejido del feto, penetra en el torrente sanguíneo de la madre y provoca en ésta una grave reacción.

Embolia facial: se trata de una lesión del nervio facial que ocasiona la pérdida total o parte del movimiento muscular de la cara.

¿Cuáles son los síntomas y signos de la embolia arterial?

Puede que no se presenten síntomas, sin embargo, estos pueden aparecer ya sea de manera rápida o lenta, dependiendo de que tanto bloquea el flujo de sangre debido a su tamaño.

Los síntomas de una embolia arterial en los brazos y las piernas pueden incluir:

  • Dolor de cabeza
  • Brazos, piernas, manos o dedos fríos
  • Disminución o ausencia del pulso en un brazo o una pierna
  • Falta de movimiento en el brazo o la pierna
  • Dolor muscular en el área afectada
  • Espasmo muscular en el área afectada
  • Entumecimiento y hormigueo en el brazo o la pierna
  • Brazo o pierna de color pálido (palidez)
  • Debilidad de un brazo o una pierna
  • Alteraciones en el lenguaje o en la compresión del mismo

Los síntomas de un coágulo en un órgano varían de acuerdo con el órgano afectado, pero sí es que el dolor se concentra en la parte del cuerpo comprometido y causa una disminución temporal de la función del órgano.

¿Cuáles son las causas de una embolia?

La principal causa de enfermedades cardíacas, como la arritmia que  facilita la formación de coágulos, los que se pueden desprender en cualquier momento y comenzar su viaje hasta el cerebro. 

También es común en personas con los siguientes padecimientos:

  • Presión alta
  • Diabetes
  • Colesterol alto 
  • Obesidad

También se debe a aire que entra en nuestro organismo de forma intravenosa.

¿Cómo prevenir una embolia?

  • Revisiones por un cardiólogo:

A partir de los 60 años es indispensable realizar revisiones periódicas con un especialista para detectar patologías cardiacas.

  • El diagnóstico precoz es vital:

El diagnóstico de sospecha es clínico es fundamental, por los antecedentes del enfermo y los síntomas que presenta.

  • Dieta sana y ejercicio:

Se  recomienda ejercicio moderado diario, alimentación mediterránea, evitando grasas animales y dejar hábitos dañinos como el tabaco y el alcohol.

¿Cuál es el tratamiento para una embolia?

El tratamiento consiste en restaurar el riego de este órgano con la mayor rapidez, antes de que ocurran daños irreversibles. Un método es la desobstrucción de la arteria afectada mediante una intervención quirúrgica.

Una segunda posibilidad es disolver el émbolo mediante fármacos que pretenden licuar el trombo. Si la arteria es accesible en quirófano, como cuando se localiza en una pierna o en la arteria intestinal, se procede quirúrgicamente. En caso de ser inaccesible, se aplica un tratamiento anticoagulante. 

La evolución de la enfermedad dependerá del órgano afectado y de la rapidez con la que se actúe, realizando la intervención que se precise para restaurar el flujo arterial. Muchos de los procesos embólicos pueden llegar a acarrear la muerte o daños irreversibles, si no son tratados a tiempo.