Encontrando el balance perfecto

2 abril, 2018

Uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan los cuidadores es no saber cuánta ayuda dar o cuándo darla porque la persona con demencia en etapa inicial es principalmente independiente con el vestido, el baño, el caminar e incluso el conducir. Muchos de ellos aún pueden trabajar y valerse en la mayoría de las cosas por si mismos. Las tareas más difíciles en las etapas inici

ales de una demencia son más relacionadas con la administración de presupuestos, coordinación de eventos, operaciones matemáticas, etc.

Como familiar o cuidador primario, tu apoyo en estas tareas cotidianas puede ayudar a la persona con demencia a desarrollar nuevas estrategias para hacerle frente a a su enfermedad, ayudándole a maximizar su independencia. Cada relación y estrategia es diferente, pero encontrar el equilibrio entre la interdependencia y la independencia puede aumentar la confianza para ambos.

Para ayudar a determinar cuándo y cómo proporcionar el apoyo más adecuado a una persona que vive en la etapa inicial de la demencia, es necesario considerar estos consejos que utilizan muchos cuidadores primarios alrededor del mundo:

La seguridad es lo primero:
¿Existe un ries

go inmediato en términos de seguridad para la persona con demencia al realizar alguna tarea por si sola? Si no hay un riesgo inmediato de lesión o daño, el rol de un familiar o cuidador primario debe ser el de alguien que pueda alentarle a realizar dichas actividades siempre y cuando se continúe proporcionando la supervisión necesaria.

Evita el estrés a toda cosa:
Es necesario aprender a priorizar las tareas o acciones que no causan estrés innecesario para la persona con demencia. Por ejemplo, si se tiene conocimiento que las compras de alimentos representará una actividad de estrés o frustración para una persona con demencia, solicita su participación para determinar un menú semanal y organizar una lista de compras.

Espera lo mejor:
Asume y confía en que la persona con demencia es capaz de completar muchas tareas. Si sientes frustración, intenta identificar la causa de la frustración antes de regañar, molestarte o modificar las actividades. Enfócate en las necesidades presentes en lugar de preocuparte por el futuro.

Identifica las señales de ayuda:
Aprende a identificar las señales que denotan malestar o las frases que la persona con demencia usa para denotar incomodidad. A su vez, trabaja en establecer frases o mecanismos para

verificar que esas señales son reales. Por ejemplo, puedes aceptar usar una frase como “¿hay algo que pueda hacer para ayudar?” O un guiño para indicar que está bien interrumpir si la persona con demencia tiene dificultades para recordar una palabra o nombre.

La comunicación es fundamental:
La mejor manera de determinar cómo y cuándo brindar asistencia es preguntar abiertamente. Pregúntale a la persona con demencia qué es lo que necesita o las frustraciones que puede experimentar en determinada actividad. Habla sobre eso y luego haz un plan.

Trabaja en equipo:
Encuentra actividades para hacer en conjunto y mantén la conversación en torno a las expectativas de cómo brindarás apoyo o cuál será tu aporte en dicha actividad. Lleva un registro de dichas actividades y anota el progreso de las actividades en términos del involucramiento de ambos, el nivel de disfrute y el aprendizaje obtenido.

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