January 23, 2024

Caídas en el adulto mayor

Las caídas en el adulto mayor son un problema de salud frecuente y grave, que puede provocar lesiones, discapacidad, dependencia, hospitalización y muerte.
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Las caídas afectan no solo a la salud física, sino también a la salud mental, emocional y social de los adultos mayores y de sus cuidadores.

Las caídas en el adulto mayor son un problema de salud frecuente y grave, que puede provocar lesiones, discapacidad, dependencia, hospitalización y muerte. Son la principal causa de accidentes en las personas mayores de 65 años y la quinta causa de muerte en este grupo de edad. 

Las caídas afectan no solo a la salud física, sino también a la salud mental, emocional y social de los adultos mayores y de sus cuidadores. 

¿Qué son las caídas en el adulto mayor y cómo se clasifican?

Una caída se define como un evento involuntario que hace que una persona termine en el suelo o en un nivel inferior al que se encontraba. Una caída puede ser el resultado de un tropiezo, un resbalón, un desmayo, un mareo, un empujón o una pérdida de equilibrio. 

Una caída puede ser accidental, provocada por un factor externo, como un obstáculo, una superficie irregular, una iluminación deficiente o un calzado inadecuado; o puede ser intrínseca, provocada por un factor interno, como una enfermedad, una medicación, una debilidad muscular, una alteración visual o una disminución de los reflejos.

Las caídas en el adulto mayor se pueden clasificar según su frecuencia, su gravedad y su contexto. Según su frecuencia, se pueden distinguir entre caídas aisladas, que ocurren una sola vez o de forma esporádica; y caídas recurrentes, que ocurren dos o más veces en un periodo de seis meses. 

Según su gravedad, se pueden diferenciar entre caídas sin lesión, que no requieren atención médica; y caídas con lesión, que pueden causar desde contusiones, heridas o esguinces, hasta fracturas, hematomas, traumatismos craneoencefálicos o lesiones de órganos internos. 

Según su contexto, se pueden identificar entre caídas en el hogar, que ocurren en el interior o en el exterior de la vivienda; y caídas fuera del hogar, que ocurren en la calle, en el transporte público, en el comercio, en el centro de salud o en cualquier otro lugar.

¿Qué factores aumentan el riesgo de caídas en el adulto mayor?

El riesgo de caídas en el adulto mayor se incrementa con la edad, el sexo femenino, el nivel socioeconómico bajo, el aislamiento social, el consumo de alcohol, el tabaquismo y la obesidad. 

Existen otros factores que pueden influir en la probabilidad de sufrir una caída, que se pueden agrupar en cuatro categorías: factores biológicos, factores conductuales, factores ambientales y factores situacionales.

Los factores biológicos son aquellos que tienen que ver con el estado de salud y la condición física de la persona. Algunos de estos factores son:

  • La presencia de enfermedades crónicas, como la diabetes, la hipertensión, la artrosis, el Parkinson, el Alzheimer, la osteoporosis, la anemia, la incontinencia o la demencia.
  • La toma de medicamentos, especialmente los que pueden afectar al sistema nervioso, al sistema cardiovascular, al sistema musculoesquelético o al sistema urinario, como los antidepresivos, los ansiolíticos, los hipnóticos, los antihipertensivos, los diuréticos, los anticoagulantes, los antiinflamatorios o los analgésicos.
  • La disminución de la agudeza visual, auditiva, olfativa y gustativa, que puede dificultar la percepción del entorno, la orientación espacial, el equilibrio y la prevención de riesgos.
  • La reducción de la fuerza muscular, la flexibilidad, la coordinación, la movilidad y la velocidad de reacción, que puede afectar a la capacidad de caminar, de levantarse, de girar y de evitar caídas.
  • Los cambios en el sueño, el ánimo, la memoria, la atención y la cognición, que pueden alterar el estado de alerta, la concentración, el juicio y la toma de decisiones.

Los factores conductuales son aquellos que tienen que ver con el estilo de vida y las actividades que realiza la persona. Algunos de estos factores son:

  • La falta de ejercicio físico, que puede provocar un deterioro de la salud, una pérdida de masa muscular, una disminución de la resistencia y una mayor fatiga.
  • La mala alimentación, que puede causar una deficiencia de nutrientes, una deshidratación, una hipoglucemia o una hipotensión.
  • El uso de calzado inadecuado, que puede ser demasiado grande, demasiado pequeño, demasiado alto, demasiado bajo, demasiado duro, demasiado blando, demasiado resbaladizo o demasiado ajustado.
  • La realización de actividades de riesgo, que pueden ser demasiado complejas, demasiado rápidas, demasiado exigentes o demasiado novedosas para la capacidad de la persona.
  • La falta de precaución, que puede implicar no usar ayudas técnicas, no pedir ayuda, no seguir las indicaciones médicas o no respetar las normas de seguridad.

Los factores ambientales son aquellos que tienen que ver con el entorno físico y social en el que se desenvuelve la persona. Algunos de estos factores son:

  • La presencia de obstáculos, como alfombras, cables, muebles, juguetes, mascotas o personas, que pueden dificultar el paso o provocar tropiezos.
  • La ausencia de iluminación, que puede impedir la visibilidad o generar sombras o reflejos que confundan o deslumbren.
  • La existencia de superficies irregulares, resbaladizas, húmedas o inclinadas, que pueden causar deslizamientos, caídas o pérdidas de equilibrio.
  • La falta de adaptación del hogar, que puede suponer la ausencia de barras de apoyo, de pasamanos, de rampas, de elevadores, de timbres, de teléfonos o de alarmas, que faciliten la movilidad, la comunicación y la seguridad.
  • La exposición a condiciones climáticas adversas, como el frío, el calor, el viento, la lluvia o la nieve, que pueden afectar a la temperatura corporal, a la hidratación, a la circulación o a la visión.

Los factores situacionales son aquellos que tienen que ver con el momento y la circunstancia en la que se produce la caída. Algunos de estos factores son:

  • La hora del día, que puede influir en el nivel de luz, de ruido, de actividad o de cansancio de la persona.
  • El lugar donde se produce la caída, que puede ser el hogar, la calle, el transporte público, el comercio, el centro de salud o cualquier otro sitio.
  • La actividad que se estaba realizando, que puede ser el aseo, el vestido, la alimentación, la movilidad, las compras, el ocio o cualquier otra tarea.
  • El motivo que originó la caída, que puede ser un tropiezo, un resbalón, un desmayo, un mareo, un empujón o una pérdida de equilibrio.
  • La forma en que se cayó, que puede ser hacia delante, hacia atrás, hacia un lado, de rodillas, de cadera, de cabeza o de cualquier otra manera.

¿Qué síntomas y signos pueden indicar una caída en el adulto mayor?

Los síntomas y signos que pueden indicar una caída en el adulto mayor son variados y dependen de la causa, la gravedad y la zona afectada por la caída. Algunos de estos síntomas y signos son:

  • Dolor, que puede ser localizado o generalizado, agudo o crónico, leve o intenso, constante o intermitente, según el tipo y la extensión de la lesión.
  • Inflamación, que puede ser evidente o discreta, roja o pálida, caliente o fría, según el grado y la localización de la inflamación.
  • Sangrado, que puede ser externo o interno, visible o invisible, escaso o abundante, según el tipo y la profundidad de la herida.
  • Hematoma, que puede ser superficial o profundo, pequeño o grande, claro u oscuro, según el tamaño y la antigüedad del derrame sanguíneo.
  • Deformidad, que puede ser evidente o sutil, fija o móvil, simétrica o asimétrica, según el grado y la dirección de la fractura o la luxación.
  • Impotencia funcional, que puede ser total o parcial, temporal o permanente, según la severidad y la localización de la lesión o la afectación nerviosa.
  • Alteración de la conciencia, que puede ser desde una leve confusión hasta un coma, según el nivel y la duración de la pérdida de conocimiento o la afectación cerebral.

¿Cómo se pueden prevenir las caídas en el adulto mayor?

La prevención de las caídas en el adulto mayor es fundamental para evitar sus graves consecuencias y mejorar la calidad de vida de los afectados y de sus cuidadores. 

La prevención de las caídas se basa en la adopción de medidas que se dirijan a los cuatro factores de riesgo: los biológicos, los conductuales, los ambientales y los situacionales. Algunas de estas medidas son:

  • Controlar el estado de salud y la medicación, mediante visitas periódicas al médico, revisiones de la vista y el oído, análisis de sangre y orina, y ajustes de las dosis y los horarios de los fármacos.
  • Practicar ejercicio físico, mediante actividades adaptadas a las capacidades y preferencias de cada persona, como caminar, nadar, bailar, hacer yoga, tai chi o gimnasia, que mejoren la fuerza, el equilibrio, la coordinación y la movilidad.
  • Seguir una alimentación equilibrada, mediante una dieta variada, rica en frutas, verduras, cereales, legumbres, lácteos, carnes, pescados y huevos, que aporten los nutrientes, el agua, el calcio y la vitamina D necesarios para la salud y la prevención de la osteoporosis.
  • Usar un calzado adecuado, que sea cómodo, firme, flexible, antideslizante, con cordones o velcro, con tacón bajo y ancho, y con suela de goma, que se ajuste bien al pie y que evite las caídas.
  • Realizar actividades de forma segura, mediante la planificación, la organización, la precaución y la ayuda, que eviten las prisas, las distracciones, los riesgos y los accidentes.
  • Adaptar el hogar y el entorno, mediante la eliminación de obstáculos, la instalación de iluminación, la colocación de barras de apoyo, la utilización de ayudas técnicas, la señalización de peligros y la solicitud de asistencia, que faciliten la accesibilidad, la comodidad y la seguridad.

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