
Cuando un familiar mayor inicia hemodiálisis, toda la familia entra en un nuevo ritmo de vida marcado por tres sesiones semanales de cuatro horas, restricciones de líquidos y alimentos, cuidado meticuloso del acceso vascular y un mayor riesgo de infecciones y descompensaciones. La buena noticia es que con preparación adecuada, cuidados en casa estructurados y apoyo profesional cuando es necesario, los adultos mayores en hemodiálisis pueden mantener buena calidad de vida durante muchos años.
Esta guía te explica todo lo que necesitas saber: cómo funciona la hemodiálisis, qué cambia en la vida diaria, qué cuidados son críticos entre sesiones y cómo identificar señales de alarma.
La hemodiálisis es un tratamiento que sustituye parcialmente la función de los riñones cuando estos pierden más del 85-90% de su capacidad (enfermedad renal crónica avanzada o etapa 5). Consiste en filtrar la sangre a través de una máquina (diálisis) que retira toxinas, exceso de líquido y electrolitos que el riñón ya no puede eliminar.
En adultos mayores, las causas más comunes de llegar a hemodiálisis son la nefropatía diabética, la nefropatía hipertensiva y las enfermedades renales primarias (glomerulonefritis, riñón poliquístico). El nefrólogo es quien decide el momento de iniciar el tratamiento con base en síntomas, valores de creatinina, urea y depuración.
Una sesión típica dura entre 3 y 5 horas, generalmente tres veces por semana (lunes, miércoles, viernes o martes, jueves, sábado). Durante la sesión el paciente está recostado en un sillón reclinable mientras una máquina extrae sangre por una vía especial (acceso vascular), la filtra y la regresa al cuerpo limpia.
Después de cada sesión es normal sentir cansancio, ligero mareo, dolor de cabeza o calambres. La recuperación suele tomar varias horas. Los pacientes mayores pueden tardar hasta el día siguiente en recuperar su energía basal.
Para realizar la hemodiálisis se requiere un acceso permanente a una vena de buen flujo. Los tipos más comunes son:
Es la prioridad número uno. Tanto si tiene fístula como catéter, observe a diario el sitio:
Entre sesión y sesión, los riñones no eliminan líquido, por lo que la cantidad ingerida se acumula. El nefrólogo indica un límite diario (comúnmente 750 a 1,200 ml al día, incluyendo agua, sopas, gelatinas, helados y frutas con alto contenido de agua). Pese al paciente diariamente a la misma hora; un aumento de más de 2 kg entre sesiones indica retención peligrosa.
La dieta del paciente en hemodiálisis requiere ajustes que no son intuitivos:
Idealmente, la dieta debe ser diseñada por un nutriólogo especializado en enfermedad renal.
Los pacientes en hemodiálisis suelen tomar entre 8 y 15 medicamentos diarios: antihipertensivos, quelantes de fósforo (con las comidas), eritropoyetina, complejo B, calcio, vitamina D activa, hierro, entre otros. Lleve un pastillero semanal organizado, registro escrito y no salte dosis bajo ninguna circunstancia.
Los pacientes en hemodiálisis tienen el sistema inmunológico comprometido. Mantenga vacunación al día (influenza, neumococo, hepatitis B, COVID-19), evite multitudes en temporada de gripe, lave manos frecuentemente y atienda cualquier herida o resfriado a tiempo.
La uremia provoca comezón crónica, piel seca y heridas que cicatrizan lentamente. Use cremas hidratantes sin perfume, baño con agua tibia (no caliente) y jabones suaves. Revise diariamente pies y piel buscando heridas.
Ante cualquiera de estos signos, contacte al nefrólogo o acuda a urgencias — no espere a la siguiente sesión de diálisis.
La hemodiálisis implica una pérdida significativa de autonomía y cambios profundos en la rutina familiar. La depresión afecta hasta al 40% de los pacientes en diálisis, especialmente en los primeros 6 meses. Señales como pérdida de apetito más allá de lo esperado, aislamiento, llanto frecuente o desinterés deben ser evaluadas por un profesional. El apoyo psicológico para paciente y familia mejora significativamente la adherencia y el pronóstico.
El acompañamiento de una enfermera profesional es especialmente recomendable en:
En Paz Mental contamos con enfermeras capacitadas en cuidado de pacientes con enfermedad renal crónica. Conoce más sobre nuestro servicio especializado para adultos mayores en hemodiálisis.
La esperanza de vida varía mucho según la edad al inicio, comorbilidades y adherencia. En adultos mayores estables, es común vivir entre 5 y 10 años o más con buena calidad de vida.
Sí: la diálisis peritoneal (que se realiza en casa) y el trasplante renal son alternativas. La diálisis peritoneal puede ser una buena opción para algunos adultos mayores. El trasplante es menos común después de los 70 años pero no está contraindicado por edad. Conoce nuestra guía sobre diálisis peritoneal.
Sí, con planeación. Las unidades de hemodiálisis en México y el extranjero pueden recibir pacientes “en tránsito” con reservación previa, expediente y resumen clínico. Plánelo con 4-6 semanas de anticipación con su nefrólogo.
Faltar a una sesión acumula toxinas y líquido peligrosamente. Solo el nefrólogo puede autorizar saltar una sesión. Si surge un imprevisto, contacte de inmediato a la clínica para reprogramar.
Sí, pero seleccionada. Manzana, pera, sandía, fresa y arándano contienen menos potasio. Evite plátano, naranja, kiwi, melón, ciruela seca y aguacate.
La hemodiálisis cambia la vida del paciente y de su familia, pero con organización, cuidados constantes y el apoyo correcto, tu familiar mayor puede mantener autonomía, dignidad y buen ánimo. Si necesitas apoyo profesional para implementar los cuidados en casa o supervisión entre sesiones, en Paz Mental contamos con enfermeras y cuidadoras especializadas. Solicita una valoración sin costo o llámanos al 55 4170 3934.

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