Alzheimer ¿Qué es esta enfermedad y cómo cuidar a los adultos mayores con ella?

19 enero, 2022

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad de Alzheimer es la forma más habitual de demencia, con un acaparamiento de entre un 60% y 70% de los casos totales en el mundo. La demencia, como término general de un síndrome que afecta la memoria, el intelecto, el comportamiento y la vida diaria de quien la padece, es una de las principales causas de discapacidad y dependencia de las personas mayores.

La Revista de Posgrado de la VIa Cátedra de Medicina, anuncia que, a medida que la enfermedad de Alzheimer avanza, las capacidades cognitivas comienzan a deteriorarse, esto implica la incapacidad de tomar decisiones y realizar tareas habituales. Esta enfermedad conduce a una demencia complicada y, eventualmente, a la muerte. 

La enfermedad de Alzheimer tiende a ser confundida con otras patologías como la demencia senil o la arteriosclerosis cerebral. En ocasiones, se nombra erróneamente como Alzheimer al padecimiento de una persona cuando se comporta de manera inadecuada o cuando comienza a perder la memoria.

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¿Qué es el Alzheimer?

De acuerdo con Enfermedad de Alzheimer. Del diagnóstico a la terapia: conceptos y hechos (1999) la enfermedad de Alzheimer es un padecimiento neurodegenerativo progresivo que se caracteriza por una serie de rasgos clínicos y patológicos con una variabilidad relativa

En correspondencia con la publicación de la Alzheimer’s Association, esta enfermedad se encuentra relacionada principalmente con problemas de la memoria, pensamiento y comportamiento. Uno de los primeros síntomas de esta enfermedad es el olvido o pérdida de la memoria, provocando una destrucción difusa o focal en determinadas regiones cerebrales. Por ejemplo, una persona con la enfermedad de Alzheimer puede perderse en lugares conocidos o extraviar cosas en un entorno donde siempre ha vivido, así como también presentar problemas en el lenguaje.

Causas del Alzheimer

Las causas del desarrollo de la enfermedad de Alzheimer todavía no son claras, sin embargo, se sabe que el padecimiento implica una falla en las células nerviosas, aunque las razones de este evento continúan siendo desconocidas. De acuerdo con la Alzheimer’s Association, algunos factores de riesgo podrían ser:

Edad

Uno de los principales factores de riesgo relacionada con la enfermedad de Alzheimer es la edad. Se determinó que la mayoría de las personas que padece esta enfermedad tiene 65 años o más. Por otra parte, un tercio de la población de 85 años tiene la enfermedad. 

Antecedentes familiares

Diversas investigaciones han demostrado que las personas cuyo familiar cercano (madre, padre, hermano o hermana) padece la enfermedad, tienden a ser más propensas a desarrollar esta enfermedad que aquellas sin un familiar con la patología.

Genes

Existen dos categorías de genes que influyen en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer: los genes de riesgo y los genes determinantes. Mientras que los genes de riesgo aumentan la posibilidad de desarrollar la enfermedad, los genes determinantes provocan que la enfermedad se desarrolle de manera directa, elevando la posibilidad de volver hereditario el trastorno.

Lesiones graves

Diversos estudios han hallado una relación sólida entre las lesiones de gravedad en la cabeza y el riesgo futuro de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Por esta razón, resulta importante usar el equipo adecuado cuando se práctique un deporte o se lleve a cabo un trabajo en el que las lesiones puedan ser graves.

Afecciones cardiovasculares

Los estudios que se han realizado sobre tejidos cerebrales añaden evidencia entre la relación del corazón, la cabeza y el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Las placas y enredos tienden a causar síntomas de la enfermedad si también se encuentran presentes golpes o daños en los vasos sanguíneos del cerebro. El riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer o demencia vascular parece aumentar por muchas afecciones que dañan el corazón y los vasos sanguíneos, estas incluyen enfermedades del corazón, diabetes, derrame cerebral, presión arterial alta y colesterol alto. 

Alzheimer y el cerebro

En el cerebro existen más de 100 mil millones de células nerviosas, también conocidas como neuronas. Cada neurona se conecta con otra para formar redes de comunicación. Así como existen células nerviosas, también existen células especializadas, las cuales apoyan y nutren a otras células. Cada grupo de células nerviosas se encargan de llevar a cabo un trabajo especial.

Por ejemplo, algunos grupos neuronales se encargan de ordenar el movimiento de nuestros músculos, también hay algunos grupos que se encargan de hacer funcionar los sentidos (visión, olfato y escucha) y, por supuesto, está el grupo de células nerviosas que se encargan de llevar a cabo el aprendizaje, el pensamiento y la memoria. En el cerebro humano existe una gran fábrica, donde se requiere coordinación, combustible y oxígeno para seguir funcionando.

Sin embargo, la enfermedad de Alzheimer impide que los grupos de células nerviosas trabajen adecuadamente. A medida que se extiende el daño de la enfermedad, las células pierden la capacidad de extenderse y formar sus grupos con otras células, por lo que la capacidad de realizar trabajos (como mover los músculos o hacer uso de la memoria) se ve afectada, haciendo que las neuronas mueran con el paso del tiempo.

De acuerdo con la Alzheimer’s Association, la razón por la que las células nerviosas detiene su trabajo es debido a la presencia de las placas y enredos. Las placas son depósitos de un fragmento de proteína llamado beta amiloide y los enredos son fibras retorcidas de una proteína llamada tau. Estos dos elementos dañan el funcionamiento de las células nerviosas ya que, mientras las placas se acumulan entre los espacios de las neuronas, los enredos se acumulan dentro de las células, entorpeciendo el trabajo de las neuronas hasta que dejan de funcionar y finalmente mueren.

Es normal que exista cierta cantidad de placas y enredos cuando una persona ha envejecido, sin embargo, las personas con la enfermedad de Alzheimer desarrollan cantidades abrumadoras de placas y enredos, haciendo que la comunicación entre las células nerviosas se vea desactivada, bloqueada o interrumpida, ocasionando que las células no puedan sobrevivir.

Etapas del Alzheimer

Siguiendo a la Alzheimer’s Association, el progreso de la enfermedad de Alzheimer se divide en tres etapas: temprana (leve), moderada (intermedia) y avanzada (severa). La esperanza de vida promedio de personas con la enfermedad de Alzheimer es de cuatro a ocho años, aunque se ha documentado que hay pacientes que viven hasta por veinte años.

Etapa temprana o leve

Durante la etapa temprana la persona puede funcionar todavía de manera independiente, sin embargo, comenzarán a manifestarse algunas dificultades, como tener lagunas en la memoria, olvidar el lugar o colocación de determinados objetos cotidianos u olvidar palabras de uso conocido. Durante esta etapa, la persona presenta dificultad para concentrarse y problemas con la memoria.

Entre los problemas y dificultades más comunes que se manifiestan en esta etapa se encuentran:

  • Conflictos al momento de relacionarse en entornos sociales.
  • Dificultad para organizar o planear situaciones y actividades.
  • Olvidar el nombre de una persona previamente presentada.
  • Olvidar libros o textos que se acaban de leer.

Etapa moderada o intermedia

Es la etapa más larga y puede permanecerse en esta por varios años. Durante esta etapa la persona requiere un grado de ayuda más alto.

Las emociones que experimenta el paciente son de enojo y frustración, ya que la posibilidad de realizar tareas cotidianas, expresar pensamientos o actuar de determinada manera frente a situaciones o entornos se ve sesgada por la manifestación de los síntomas que ahora son más notorios, entre los que destacan: 

  • Alteración en los patrones de sueño.
  • Comportamientos compulsivos.
  • Confundir el presente, es decir, no saber dónde se encuentran o en qué día están.
  • Desconfianza y delirios.
  • Desorientación y riesgo de extraviarse.
  • Perder la capacidad de recordar datos personales como dirección, número telefónico o escuelas a las que se asistió.
  • Perder la memoria respecto a la historia personal.
  • Manifestación de un carácter introvertido y alterado en entornos sociales.

Etapa avanzada o severa

En la etapa severa la persona pierde la capacidad de interactuar y responder a su entorno, haciendo que acciones como entablar una conversación o controlar sus movimientos sea difícil.

Los cambios en la memoria y la personalidad continúan siendo significativos, entorpeciendo todas las actividades cotidianas. Entre las principales características de la etapa avanzada se encuentran:

  • Alteración en las habilidades y acciones físicas, tales como caminar, comer y sentarse.
  • Dificultad para comunicarse.
  • Necesitar ayuda en todo momento para actividades cotidianas y de cuidado personal.
  • Pérdida de conciencia respecto a experiencias recientes que involucren su entorno.
  • Susceptibilidad a contraer infecciones como neumonía.

Diagnóstico de Alzheimer

La Alzheimer’s Association refiere que la metodología para llevar a cabo el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer comienza con entender el problema, es decir, prepararse para preguntas como:

  • ¿Qué tipo de síntomas se han presentado?
  • ¿Desde cuándo comenzaron?
  • ¿Con qué frecuencia se producen?
  • ¿Han empeorado?

Eventualmente se lleva a cabo una serie de evaluaciones y exámenes a fin de realizar un diagnóstico más oportuno.

  1. Revisión de la historia clínica

Durante esta revisión el médico concertará una entrevista con la persona, la cual será sometida a pruebas juntos con personas cercanas a ella para reunir información acerca de padecimientos físicos y mentales. Del mismo modo, el médico deberá conocer si la persona se encuentra tomando medicamentos.

2. Evaluación del estado de ánimo y del estado mental

En un primer momento, el médico evaluará el estado de ánimo y sensación de bienestar del paciente a fin de detectar alguna enfermedad que pueda causar pérdida de memoria y confusión, dos de los primeros síntomas de la enfermedad del Alzheimer.

Eventualmente, el médico procederá a evaluar el estado mental del paciente, así como su capacidad y habilidades de pensamiento para resolver problemas simples, tales como deletrear una palabra al revés o copiar un diseño. De manera análoga, se le preguntará a la persona si es consciente de sus síntomas.

3. Examen físico y pruebas de diagnóstico

Durante este examen, el médico recolectará muestras de sangre y orina para solicitar análisis clínicos con el fin de identificar alguna patología o enfermedad que pueda ser la causante de síntomas idénticos a la de la enfermedad de Alzheimer. Entre otras pruebas, el médico evaluará la dieta y nutrición del paciente, así como la revisión de la presión arterial, temperatura, pulso y la inspección de órganos como los pulmones y el corazón.

4. Examen neurológico

En el examen neurológico el médico evaluará a la persona esperando encontrar trastornos diferentes a la enfermedad de Alzheimer. De igual modo, se buscarán síntomas de otras enfermedades que pueden afectar la memoria y el pensamiento. Entre otras pruebas que el médico deberá realizar se encuentran: reflejos, fuerza muscular, habla, sensación, coordinación y movimiento de los ojos.

Tratamiento de Alzheimer

En la actualidad no existe una cura para la enfermedad de Alzheimer o para frenar la muerte neuronal. No obstante, existen tres tipos de medicamentos aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos para tratar los síntomas cognitivos de esta enfermedad, entre los que se encuentran:

  • Inhibidores de colinesterasa: estos inhibidores ayudan a evitar la descomposición de la acetilcolina, un mensajero químico que ayuda en el proceso de aprendizaje y mantiene en correcto funcionamiento la memoria. Entre los inhibidores que se recetan comúnmente se encuentran: Donepezilo, Rivastigmina y Galantamina. 
  • Regulador de glutamato: este medicamento se encuentra indicado para regular la actividad de glutamato, un mensajero químico que ayuda en el procesamiento de información. La FDA avaló el uso de Memantina para las etapas de moderada a severa.
  • Combinación de inhibidor de colinesterasa y regulador de glutamato: se trata simplemente de una combinación de Donepezilo y Memantina, la cual fue aprobada en 2014 por la FDA y está indicada para la etapa moderada y severa.

De manera análoga, existen tratamientos sin medicamentos los cuales se basan en cambiar los ambientes y entornos del paciente a fin de ayudar en la selección de un mejor enfoque. Entre los tratamientos sin medicamentos se encuentran:

  • Admisión en un hospital.
  • Anticiparse a las necesidades del paciente.
  • Entornos diferentes.
  • Nuevos cuidadores.
  • Presencia de huéspedes.
  • Realizar viajes.

Prevención de Alzheimer

De acuerdo con el Plan Integral de Alzheimer y otras Demencias (2019-2023) del Gobierno de España, se determinó que para reducir las posibilidades de desarrollar Alzheimer se necesita una intervención sobre la dieta, ejercicio físico y entrenamiento cognitivo, ya que estos elementos podrían traducirse a largo plazo en un envejecimiento activo y saludable.

Tales estrategias de promoción de la actividad física, prevención y reducción de la obesidad, promoción de las dietas cardio y cerebrosaludables, abandono del consumo de tabaco y el abuso de alcohol, fomento de la interacción social y la actividad cognitiva y el aprendizaje, prevención y control de la diabetes, la hipertensión y las dislipemias, estarían compartidas con el control y la prevención de otras enfermedades crónicas, especialmente de índole cardiovascular y la promoción del envejecimiento activo y saludable.

Adultos mayores y el Alzheimer

Como señala Peña-Casanova en Enfermedad de Alzheimer. Del diagnóstico a la terapia: conceptos y hechos (1999), a lo largo del proceso de la enfermedad aparecen una serie de trastornos en la vida diaria del paciente, los cuales limitan de manera gradual su autonomía, a tal grado de hacerlos dependientes de un cuidador. Los adultos mayores serán incapaces de mantener su actividad laboral, de controlar sus finanzas, de conducir, de prepararse sus alimentos y de identificar los peligros de su entorno.

Es importante que las familias de los adultos mayores conozcan todos los problemas que pueden derivar de la enfermedad de Alzheimer a fin de otorgar una calidad de vida adecuada a su paciente.

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Fuentes consultadas

Alzheimer’s Association. (2016). Información básica sobre la enfermedad de Alzheimer.

Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. (2019). Plan Integral de Alzheimer y otras Demencias (2019–2023).

Organización Mundial de la Salud. (2021). Demencia. Recuperado 23 de diciembre de 2021.

Peña-Casanova, J. (1999) Enfermedad de Alzheimer. Del diagnóstico a la terapia: conceptos y hechos. Fundación “la Caixa”.

Romano, M., Nissen, M., Paredes, N., & Parquet, C. (2007). Enfermedad de Alzheimer. En Revista de Posgrado de la VI Cátedra de Medicina, 175, 9–12.